CUANDO LOS HIPOCRITAS vienen a ti, dicen: “¡Damos fe de que tu eres en verdad el Enviado de Dios!” Pero Dios sabe que tu eres realmente Su Enviado; y Dios da fe de que los hipocritas ciertamente mienten [en su declaracion de fe]
esto, porque [declaran que] han llegado a creer, mientras que [interiormente] niegan la verdad –y por eso sus corazones han sido sellados, de forma que no pueden comprender [que es verdadero y que es falso]
Y cuando les ves, su aspecto te agrada; y cuando hablan, prestas atencion a sus palabras. [Pero aunque parezcan seguros de si mismos,] como si fueran postes [firmemente] plantados, ellos piensan que todo grito va [dirigido] contra ellos. Esos son los [verdaderos] enemigos [de toda fe], tened pues cuidado con ellos. [Se merecen la imprecacion:] “¡Que Dios los destruya!” ¡Que corrompidas estan sus mentes! –
Ellos son los que dicen [a sus paisanos ]: “No gasteis nada en los que estan con el Enviado de Dios, para [obligarles a] que se vayan.” Sin embargo, a Dios pertenecen los tesoros de los cielos y la tierra: pero los hipocritas no pueden comprender esta verdad
dicen: “¡En verdad, cuando regresemos a la Ciudad, los mas honorables expulsaran de ella a los mas despreciables!” Sin embargo, el honor pertenece por entero a Dios, a Su Enviado y a los que creen [en Dios]: pero de ello los hipocritas no se dan cuenta
¡OH VOSOTROS que habeis llegado a creer! No dejeis que vuestros bienes o vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Dios: pues quien tal haga --¡esos, precisamente, son los perdedores
Y gastad en los demas de lo que os hemos dado como sustento, antes de que le llegue a uno de vosotros la muerte, y diga entonces: “¡Oh Sustentador mio! ¡Si tan solo me concedieras una breve prorroga, daria limosna y seria de los justos!”