Cuando los hipócritas vienen a ti, dicen: «Damos testimonio de que, en verdad, tú eres el Mensajero de Dios.» Y Dios sabe que tú eres Su Mensajero y Dios da testimonio de que, en verdad, los hipócritas son unos mentirosos
Y cuando les ves te sorprende su aspecto y cuando hablan escuchas lo que dicen, pero son como palos secos apoyados contra la pared. Creen que cualquier grito va dirigido contra ellos. Son el enemigo, así que, ten cuidado con ellos. ¡Qué Dios acabe con ellos! ¡Qué desviados están
Da igual que pidas perdón para ellos o que no pidas perdón para ellos, Dios no les perdonará jamás. En verdad, Dios no guía a la gente malvada, trasgresora
Ellos son quienes dicen: «No gastéis de vuestros bienes en quienes están con el Mensajero de Dios hasta que no le abandonen.» Y a Dios pertenecen los tesoros de los cielos y la Tierra, pero los hipócritas no entienden
Dicen: «Cuando regresemos a la ciudad, los más poderosos expulsaran, sin duda, a los más débiles.» Y el poder pertenece a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes, pero los hipócritas no tienen conocimiento
Y repartid de lo que Nosotros os hemos provisto antes de que a uno de vosotros le llegue la muerte y, entonces, diga: «¡Señor mío! Si solamente me dieses un pequeño plazo, daría limosna y sería de los rectos.»